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En el corazón de Balboa Park, el Pabellón del Órgano Spreckels se erige como un testimonio de la generosidad y visión de John D. Spreckels, cuya donación permitió la creación de este monumento cultural.
Según Richard Amero, miembro del San Diego History Center, el Pabellón y su Órgano no existirían sin la significativa aportación de John D. Spreckels, quien financió gran parte de este proyecto para la ciudad de San Diego.
La inauguración de ambos tuvo lugar en la víspera de Año Nuevo de 1914, el 31 de diciembre, con un evento inaugural que marcó el comienzo de una nueva era cultural en la región.
John D. Spreckels, hijo de Claus Spreckels, un influyente empresario inmigrante alemán, fue una de las figuras más prominentes en el sur de California. Tras el devastador terremoto de 1906 en San Francisco, que lo impulsó a mudarse a Coronado, en ese entonces parte del condado de San Diego, se asoció con su hermano Adolph en varias empresas importantes, como la Southern California Water Company, San Diego Electric Railway Company, y dos periódicos.
También realizó importantes donaciones a la comunidad, destacando la Biblioteca Pública de Coronado y el Zoológico de San Diego, además de sus aportes al Hospital Mercy y al Templo Masónico de San Diego.
Según Richard Amero, uno de los legados más importantes de John D., fue su donación del Órgano y el Pabellón del Órgano, que formaron parte de la Exposición Panamá-California de 1915.
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La inauguración oficial de ambos se celebró el 31 de diciembre de 1914, aunque el órgano no fue completamente funcional hasta el 11 de enero de 1925.
La creación del órgano y el pabellón fue posible gracias a la colaboración de los hermanos Spreckels, quienes compartieron el costo del proyecto.
Richard Amero destaca que John D. eligió al arquitecto Harrison Albright para diseñar el Pabellón, quien ya había trabajado en varios proyectos emblemáticos de la ciudad, como el San Diego Union Building y el Spreckels Theater Building.
El diseño del Pabellón incorporó detalles ornamentales y una arquitectura simbólica que reflejaba la función musical del órgano, destacando las figuras de ángeles y sátiros en las cornisas y arcos del edificio.
La construcción del pabellón estuvo a cargo de la Wurster Construction Company de San Diego y la Tracy Brick and Art Stone Company de Chula Vista.
En cuanto al órgano, Richard Amero subraya que, desde su instalación, fue considerado uno de los más avanzados de su época.
Originalmente con 3,400 tubos, el órgano fue ampliado a lo largo de los años hasta alcanzar 4,518 tubos en 2002, mejorando su rango y volumen. A lo largo de su historia, el órgano ha sido objeto de varias renovaciones, incluyendo la sustitución de su consola en 1935 y nuevamente en 1981.
En este sentido, el órgano se ha transformado en un instrumento sinfónico de concierto, capaz de producir sonidos que imitan diversos instrumentos orquestales, una cualidad que lo distingue de otros órganos tradicionales.
Según Richard Amero, la acústica del órgano sigue siendo impresionante, y en días claros, su sonido puede ser escuchado a distancias considerables desde el parque.
A lo largo de los años, el Pabellón del Órgano ha sido testigo de momentos claves en la historia de San Diego.
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Durante la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, los recitales del órgano se convirtieron en un evento significativo tanto para la comunidad civil como para los militares.
La costumbre de comenzar los conciertos con la interpretación de “América” y terminar con “The Star Spangled Banner” comenzó el 6 de abril de 1917, el día en que Estados Unidos declaró la guerra.
El órgano también fue testigo de un significativo apoyo comunitario cuando, en la década de 1970, políticos y ciudadanos lucharon por salvarlo de posibles recortes o desmantelamiento. Según Amero, en 1974, Bea Evenson organizó un recital de reapertura del órgano con la participación del renombrado organista Virgil Fox, lo que ayudó a garantizar su preservación.
Recientemente, el programa de conciertos del Pabellón del Órgano fue suspendido debido a trabajos de restauración y, posteriormente, la Spreckels Organ Society celebró su reapertura en el marco de su 110 aniversario con un programa de conciertos, que marca una nueva era en la historia del órgano y del Pabellón, tal como lo fue la dedicación original del órgano en 1914.
Por su parte, Amero resalta que, a pesar de los desafíos a lo largo de los años, el órgano y el pabellón continúan siendo una pieza clave del patrimonio cultural de San Diego, un lugar de encuentro para la comunidad en celebraciones y momentos solemnes.
Hoy, el Pabellón del Órgano sigue siendo un símbolo de la historia de San Diego y un referente en la vida cultural de la ciudad.
Como señala Richard Amero, “este lugar ha sido un espacio importante para eventos significativos, como celebraciones nacionales y conmemoraciones de tragedias”.Desde su origen el Pabellón ha sido un lugar de conexión y emoción para los residentes de San Diego y sus visitantes, consolidándose como un ícono perdurable en el corazón de Balboa Park. El texto completo de Amero (en inglés), se puede leer en sandiegohistory.org/archives/amero/organ.